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¿Adiós a las redes sociales para menores de 16? Lo que se está planteando en España.

Fecha: 05-02-2026


En los últimos días ha vuelto con fuerza una propuesta que genera mucho interés (y también inquietud): limitar o prohibir el uso de redes sociales a menores de 16 años. En España se está hablando de dar un paso en esa dirección y no es un caso aislado: Francia impulsa una restricción para menores de 15 y Australia ya aplica límites para menores de 16.

Antes de entrar en detalles, conviene aclarar algo: cuando se dice “prohibir redes sociales” no siempre se habla de lo mismo. Puede significar “no poder crear cuenta”, “no poder usar la app” o “obligar a las plataformas a comprobar la edad de verdad”. Y ahí está el centro del asunto.

 


• España estudia restringir redes sociales a menores de 16 y exigir verificación de edad más efectiva.
• Francia se mueve hacia una restricción para menores de 15.
• Australia ya obliga a las plataformas a impedir cuentas de menores de 16, con sanciones si no cumplen.
• El gran reto es la verificación: que funcione, sin convertir internet en un control de identidad permanente.

 

  1. ¿QUÉ SE QUIERE HACER EN ESPAÑA (EN LA PRÁCTICA)?

La idea que se ha puesto sobre la mesa se resume así: menores de 16, fuera de redes sociales; y, sobre todo, que las plataformas no se limiten a preguntar “¿qué edad tienes?” y aceptar cualquier fecha.

 

Traducido a la vida real: el cambio importante no sería el titular, sino el mecanismo. Pasar de un “autodeclaro mi edad” (muy fácil de saltarse) a un sistema en el que la edad se compruebe de forma más fiable.

¿Significa eso que desaparecerán los menores de redes? Probablemente no al 100%. Pero sí puede hacer más difícil el acceso temprano y forzar a las empresas a asumir más responsabilidad.

 

  1. ¿QUÉ ESTÁN HACIENDO FRANCIA Y AUSTRALIA?

FRANCIA (menores de 15) Francia empuja una línea similar, pero con un umbral algo distinto: 15 años.

 Su objetivo declarado es evitar que la norma se quede en una recomendación y que haya obligaciones claras para las plataformas.

AUSTRALIA (menores de 16) Australia es el ejemplo que más se cita porque ya lo está aplicando. El enfoque australiano es relevante por una idea sencilla: la carga principal recae en la plataforma (no tanto en el menor o la familia). Es decir, “si eres una red social, tienes que impedir razonablemente que menores de 16 tengan cuenta; si no, hay consecuencias”.

 

  1. ¿POR QUÉ AHORA SE HABLA TANTO DE ESTO?

Aunque cada país lo enfoque a su manera, hay tres motivos que se repiten constantemente:

1.- Bienestar y salud mental. Preocupación por ansiedad, sueño, autoestima y presión social.

2.- Acoso y riesgos. Ciberacoso, grooming, estafas, suplantaciones y contenidos no adecuados.

3.- Hábitos y tiempo de pantalla. Uso cada vez más temprano y “enganche” por diseño (scroll infinito, notificaciones, recomendaciones).

 

Que exista una preocupación social real no significa que la solución legal sea sencilla. Pero sí explica por qué muchos gobiernos buscan medidas que se noten.

 

  1. LA PARTE DIFÍCIL: VERIFICAR LA EDAD SIN INVADIR LA PRIVACIDAD

Aquí está el nudo del debate.

Si la verificación es demasiado “floja”, no sirve: se elude con facilidad.
Si la verificación es demasiado “dura”, puede generar un problema serio: obligar a menores (y adultos) a aportar documentos o datos excesivos para simplemente usar una app.

Por eso se está hablando de soluciones que confirmen “eres mayor de X” sin obligar a entregar más información de la necesaria. El equilibrio es delicado: eficacia y privacidad tiran en direcciones opuestas.

Y, además, hay una realidad práctica: cualquier sistema de verificación será tan bueno como lo sea su implantación y su control. Si no hay supervisión ni incentivos, se queda en “papel mojado”.

 

  1. ¿QUÉ PODRÍA CAMBIAR SI SALEN ADELANTE ESTAS RESTRICCIONES?

Si España acaba aprobando una restricción real y exigible, podríamos ver cambios como:

Registro más exigente. Para abrir cuenta, podría requerirse verificación de edad real (no solo una fecha).

Más límites por defecto para menores. Funciones como mensajes privados, directos, recomendaciones o cuentas públicas podrían venir más restringidas.
Menos publicidad “a medida” para menores. En Europa se refuerza la idea de limitar la personalización publicitaria cuando hay menores.

Más responsabilidad para las plataformas. Menos “es cosa de los padres” y más obligación de diseño y control por parte de las empresas.

Importante: la norma que se apruebe (si se aprueba) determinará si hablamos de “prohibición”, “restricción de registro” o “obligaciones reforzadas” para plataformas. No son lo mismo.

 

  1. PREGUNTAS QUE CONVIENE VIGILAR (PORQUE LO CAMBIAN TODO)

Para entender el impacto real, estas son las preguntas clave:

¿Se prohíbe crear cuenta o también usar la red sin cuenta?
¿Qué entra en “red social”? (porque hay apps híbridas: mensajería, vídeo, juegos con chat, comunidades…)

¿Qué verificación será válida y cómo se evitará pedir datos de más?
¿Habrá excepciones (educativas, plataformas pensadas para menores, etc.)?
¿Cómo se controla a plataformas extranjeras y servicios nuevos?

 

  1. QUÉ PUEDEN HACER FAMILIAS Y CENTROS EDUCATIVOS DESDE YA (SIN ESPERAR A LA LEY)


Sin necesidad de esperar cambios legislativos, hay medidas sencillas que suelen ser más efectivas que los “titulares”:

En la familia: 

• Configurar controles por dispositivo (no solo por app): tiempos, horarios y permisos.


• Activar cuentas privadas, limitar mensajes y desactivar geolocalización.


• Poner reglas claras: móvil fuera de la habitación por la noche; franjas sin pantalla; uso después de tareas.


• Revisiones pactadas (no “vigilancia”): un momento semanal para hablar de lo que ven y con quién interactúan.


• Acordar “plan de acción”: cómo bloquear, denunciar y pedir ayuda si algo va mal.

 

En centros educativos:


• Protocolos claros ante acoso digital: a quién se comunica, cómo se documenta, cómo se protege a la víctima.


• Sesiones de alfabetización digital: privacidad, reputación online, consentimiento, estafas y manipulación.


• Coordinación con familias: el mensaje funciona mejor si es consistente fuera y dentro del aula.


La restricción de redes sociales a menores de 16 está ganando terreno porque responde a una preocupación social real. Pero su éxito dependerá de una cuestión muy concreta: que la verificación de edad sea eficaz y razonable, sin convertir el acceso a internet en un control de identidad permanente ni incentivar la recogida de datos innecesarios.

 

En los próximos meses, el debate no se decidirá solo con la cifra “16”, sino con el “cómo” y el “quién”: cómo se verifica y quién asume la responsabilidad cuando el sistema falla.


¿Esto significa que un menor no podrá ni abrir TikTok/Instagram/…?
Dependerá del texto final: algunas propuestas se centran en “tener cuenta” y otras en “acceder”. El detalle legal importa.

¿Se podrá saltar con una VPN o con otra fecha de nacimiento?
Si la verificación sigue siendo “declarativa”, sí. Si la verificación es real, será más difícil (aunque nunca imposible al 100%).

¿Y la privacidad? ¿Nos obligarán a subir el DNI?
Es precisamente una de las grandes discusiones. El debate gira alrededor de verificar edad sin pedir más datos de los necesarios.

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